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Mostrando entradas de abril, 2014

¿Y si me ahogo?

A estas alturas creo, en ciertos momentos, que el agua que cae del grifo de la ducha es mi alma gemela. Como alma felina lame cada recoveco de mi piel sin dejar pasar ni un solo moratón, arañazo, imperfección, resto de contaminación y suciedad. Calma mi tembleque irregular cubriéndome con su calor, y tranquiliza mi agitado y desconcertado ánimo, nublando mi vista con el vaho.
Comprende que las apariencias importan igual que lo que se siente y por eso me cuida tanto.
Pero no deja de ser imperfecta para mí. Porque aunque relaje mi cerebro y le proporcione un anestésico que solo me obliga a acostarme por estar cansada, no lame cada recoveco de mi alma… Por lo que sigo igual de rota, frágil, vulnerable, dolida, violada, torturada, traumatizada, decepcionada, entristecida, vacía, perdida, sola y locamente enamorada.
Y aun dejando en el desagüe las lágrimas con rímel que murieron en mis mejillas –junto a todas esas cosas-, al secarme las sigo sintiendo, incluso como si estuviesen llegando hasta …