Ir al contenido principal

Lluvia I.

Me he dejado evaporar.
Cada beso quema,
cada caricia arde.

Tus ojos siempre fueron fuego,
llama viva de la incertidumbre.
Yo siempre fui Pérsefone cautiva,
y tú, infierno donde cautivar.
Y me he dejado evaporar.
Cada beso quema,
cada caricia arde.

Tus notas eran brisa,
mis labios sonreían sin cesar.
Tu música era el viento,
y yo la pluma a la que elevar.
Pero me he dejado evaporar.
Cada beso quema, 
cada caricia arde.

Tus engaños originaban tormenta,
y en mi pecho quería estallar.
Mi garganta no aguantaba
cada 'te amo' ahogado entre sollozos.
Tus manos no cubrían
cada pedazo de mi corazón entre estos escombros.
Y mis ojos...
Mis ojos no soportaron,
-dentro de su belleza que tantos otros admiran-,
esta lluvia incesante que se derrama
como esta tinta en mis venas.

Esta lluvia que me deja empapada
como océano entre océano a la deriva.
Porque me he dejado evaporar.
Porque cada beso quema,
cada caricia arde,
en este mapa mundi
sin hueco por explorar.

En este mapa mundi
sin aventurero al que envolver.


<<>>

Comentarios