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Mostrando entradas de diciembre, 2015

De las últimas y primeras veces.

No contaba con que él fuese esta vez el que pisotease mi órganum vitālis, aunque todos los malos augurios apuntaran a ello.

No cabía la sorpresa en sí misma al ver sus manos; tan fuertes y talladas en mármol, tan frías y cálidas al mismo tiempo. Cuando sus alas se tornaron de un negro azabache y se convirtió en un cuervo que sacaba los ojos. Su necesidad no era la de un alma cálida que cubriera su corazón hasta apaciguarlo y dejarlo plácidamente dormido para siempre. Decía que huía de cuerpos vacíos y era aquello lo que más ansiaba. Podía arrasar con sus cigarrillos cientas de pieles distintas con esa asfixiante actitud de sorna y seguir jurando que él necesitaba amor puro.

Tal y como me hablan las malas lenguas del pasado, ahora no sabría reconocer si lo suyo es vocación por el cinismo o unos ojos vendados por la mierda que nos cubre y a él le ahoga. Y al final, como siempre dispuesta a salvar almas de la oscuridad, he salido de esta batalla herida de muerte y al mismo tiempo ilesa, ot…