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De las últimas y primeras veces.

No contaba con que él fuese esta vez el que pisotease mi órganum vitālis, aunque todos los malos augurios apuntaran a ello.

No cabía la sorpresa en sí misma al ver sus manos; tan fuertes y talladas en mármol, tan frías y cálidas al mismo tiempo. Cuando sus alas se tornaron de un negro azabache y se convirtió en un cuervo que sacaba los ojos. Su necesidad no era la de un alma cálida que cubriera su corazón hasta apaciguarlo y dejarlo plácidamente dormido para siempre. Decía que huía de cuerpos vacíos y era aquello lo que más ansiaba. Podía arrasar con sus cigarrillos cientas de pieles distintas con esa asfixiante actitud de sorna y seguir jurando que él necesitaba amor puro.

Tal y como me hablan las malas lenguas del pasado, ahora no sabría reconocer si lo suyo es vocación por el cinismo o unos ojos vendados por la mierda que nos cubre y a él le ahoga. Y al final, como siempre dispuesta a salvar almas de la oscuridad, he salido de esta batalla herida de muerte y al mismo tiempo ilesa, otra vez.

Se repite esta historia cada x tiempo. Mi vida se va a convertir en una leyenda de ésas que las abuelas cuentan a sus nietos un día de tormenta cuando el silencio es el peor ruido y los truenos gruñen en la cercanía, cuando las ramas desnudas de los árboles parecen garras. Soy una maldición con cuerpo, con sentimientos a flor de piel. Soy ese juguete al que él le gusta llamar "sí pero no". La caja de Pandora que ya no se puede cerrar.

Estoy condenada a querer proteger un alma de la ineptitud sentimental mientras la misma me apuñala por la espalda, ofreciéndole, una y otra vez, mis dos mejillas y mi terminal corazón.

Y esta es la reflexión a la cual he llegado tantas veces en mi vida y escribo mientras miro a este alma a sus oscuros y vacíos ojos rasgados que arañan mi pecho. Que sea él el último y el primero, hasta que llegue otro ofreciéndome su mano izquierda con una pistola en su mano derecha.
Hasta que vea desde su cama el sol ponerse por oriente, una última vez.
Hasta que una de las siguientes apuñaladas sea la que talle en mi lápida "finito".


Procuro superar las desdichas para poder escribir sobre ellas.
El tiempo que tardo en publicar corresponde a una nueva historia 
que vivo en cuerpo y alma.

Comentarios

  1. Es increíble la forma en la que te expresas con las palabras.Llevo un rato leyendo tu blog y es pura maravilla, me recuerda un tanto las penurias que escribía en el mio y cuando te leo parece que vuelvo a esa época, aun que buena no sea. Realmente que leyéndote produzcas esa sensación es un don.
    No se que pasará por tu vida para que escribas cosas así pero este recóndito lar merece la pena y por ende tu también.

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    Respuestas
    1. Querido Anónimo, quizá llegue muy tarde a responder tus bonitas palabras, pero quiero que sepas que me han encantado. Es por cosas así que no me atrevo a dejar de hacer público lo que siento. Aparecen personas como tú que me dedican un poquito de su tiempo y me leen, me sienten, me compadecen, me muestran su empatía, y que también tienen corazón -algo que parece ir extinguiéndose hoy en día-.
      No estás obligado a nada, puedes sentarte cómodamente y seguir leyendo mis "pesares" aunque los esté publicando de mes en... meses.
      Muchísimas gracias de todo corazón.
      Un saludo.

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    2. Nunca es tarde para nada, gracias por tus bonitas palabras a mi persona, aun que innecesarias estas sean. A mi no me agradezcas nada, solo a ti por hacer que de unas palabrillas se vuelvan un tanto elocuentes. Gracias también por tu invitación a quedarme a ver lo que escribes de mes en meses. Me entretiene bastante, pero sinceramente deseo que no vuelvas a escribir por aquí, si es posible nunca más, pues ello significara que todo va bien en tú, y es lo menos que puedo desear a alguien tan valioso, tan frágil y tan noble como la persona que relata esta serie de catastróficas desdichas. (ups,espero que no salte el copyright)
      Posiblemente un hasta siempre, Saludos Nayla.

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