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Musas.

La inspiración llega y se marcha. No es un animal al que se le pueda enjaular o atar y dejarlo morir de hambre mientras te mantiene entretenido.
La inspiración es como un fénix, como un zorro de nueve colas. Un espíritu que una vez trajo la paz y la guerra a tu mundo.
Puede ser el amor de tu vida, una amante caprichosa, tu gran perdición o tu salvación. Puede ser muchas cosas y siempre será todo lo que creas.
Si llega es por amor, por dolor, por incertidumbre, por ansia, por deseo... La inspiración llega por todo, y a veces por nada. En la soledad, en el más oscuro de los paisajes, encuentra líneas, trazos y a veces color. 
Le da más sentido a la vida, a la existencia, a cada uno de tus latidos, a todas la veces que respiras, al significado de ser "humano". Puede ser real o mitología, o las dos cosas al mismo tiempo. 
Puede expresarse de tantas formas, y siempre como ella quiera. Hay noches que decide que llores hasta quedarte dormido, días que decide que escribas hasta que te entre sed de nuevo, madrugadas que decide que busques a esa persona al otro lado de la cama, o atardeceres en las que te obliga a arrepentirte de tantísimas cosas...
La inspiración es el motor y es el fin.
Cuando no hay inspiración no hay vida.
Cuando no hay inspiración no hay alma.





(relato corto y rápido, muy rápido)

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