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Se puede morir, en la memoria.

<<Un suspiro puede significar
dejar el cuerpo por un instante,
y querer morir.
Un punto puede ser,
o no, el final.>>

Dejar la mente en blanco cuando se escucha un 'te quiero' es como una recopilación de todos los finales dramáticos existentes. Y esto es lo que pasa con las letras; quien te deje de escribir en sus líneas, te mata en vida. Cambia por completo tus versos, párrafos, trama y final. Ahí es cuando realmente estás perdido... cuando pasas a ser nada.
Aquel que muere por unos segundos y vuelve a la vida, de repente se encuentra en un universo paralelo 'infernalmente' peor a su original; sólo ellos saben de lo que hablo. Estos arcángeles son los supervivientes de las maldiciones en la lírica y la retórica. Comprenden que en la memoria están muertos aunque en la ilusión de la realidad parezcan vivos. Y muchas noches miran al cielo esperando que su dios vuelva a ofrecerles su mano.
Pero la lápida ya está tallada, revisada meticulosamente; sin dejar espacios, comas ni puntos. 
Te pueden desear epidemias bíblicas e historias bélicas de la mitología, pero que no te deseen la muerte en el arte, en la escritura, en la música o en la memoria, porque es la más significativa, la más dolorosa. Es la única muerte de la cual no podrás deshacerte ni cuando hayas perecido en esta realidad.



(he rescatado relatos del pasado, de libretas viejas y olvidadas)

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