Ir al contenido principal

Suicidas.

[1:22 AM] 

He aprendido de los suicidas; antes de morir quiero escribir. Dejar constancia de porqué he abandonado -en- la vida.
Contemplo desde mi oscuro estudio la esquina de esta calle, y la rutina pesa sobre mi espalda. Es como la culpa, una culpa absurda pero que duele en las clavículas. Mientras esas hormigas de la acera reciben recompensas por traer desdicha, sus conciencias recaen en mi estúpida empatía. Todo lo que ellas no sienten, yo lo padezco; es la maldición de aquel que ve el mundo con la visión amplia del alma y el corazón. Que aunque la vida parezca un regalo divino, no es más que un agujero de decadencia. Y he optado por rendirme hasta tal punto en el que deseo que Dios exista y así poder echarle la culpa, todas las culpas, que dejan vacío mi pecho. Poder decir "si ocurre es por voluntad de Dios" y quedar libre de pecado y de pena. Pero no será así.
Los demás hacen daño y a mí me duele, lo transcribo y nadie lo lee, yo lo re-leo, yo anoto, yo cambio comas, y siempre vuelvo a mirar por la ventana como si esperase a... No sé, pero siempre espero algo.
Por eso he decidido abandonar, quiero dejar de escribir por la culpa de los demás, y dejar de dolerme sin motivo. Quiero descansar de esta oscuridad y no mirar más por la ventana, -no mirar-.
Quiero y necesito el arma que de motivo a esta nota de suicidio.

Comentarios