Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de agosto, 2016

Lobo de mar.

Cuentan que existía un marinero que pasó gran parte de su vida buscando a una sirena. Cuando al fin la encontró no cesó su lucha en hacerla suya hasta puntos inimaginables. La moldeó a su deseo y la convirtió en humana. Le habló de todo aquello que le aguardaba en tierra firme; de las personas con piernas y corazón, del aroma único de las montañas, las flores, los árboles... De todo aquello que no había tocado la sal del mar. Consiguió que la sirena viviera a su lado día y noche, como si de su sombra se tratara. Hizo que dependiera de él, tanto como él dependía de amarla por ser única. 
Las semanas se convertían en meses a ritmo de agujas de reloj. Había días en los que ella parecía como ida cuando miraba fijamente al horizonte del océano; las gaviotas volaban a ras del agua, a veces saltaba algún pez, las olas sonaban incesantes en la orilla, tanto que provocaban el silencio. En ciertos momentos cerraba los ojos y dejaba que la brisa le susurrase palabras de anhelo y amor. No había na…

νεφέλη - βάτης

Nunca conocí a una persona más soñadora que ella.
Jugaba en los cementerios porque entre las tumbas sentía la paz, la tranquilidad de la eternidad, la felicidad en la tristeza. Sonreía incluso cuando no entendía lo que sucedía porque sabía que al final llegaría a comprender el sentido de todo.
Era buena amiga de su entorno; hablaba con el viento, consigo misma, con la nada... Mantenía su mente abierta hasta tal punto que sentía como podía correr en mundos fantásticos siendo samurai. El frío césped era como tumbarse en las nubes del cielo, aunque pinchara esa delicada piel.
Recuerdo la noche en la que le anunciaron que alguien había dejado esta vida... ¿Lo podrás creer? Incluso amando a esa persona con toda su alma no lloró, sólo dijo "está bien, ahora está bien".
Todo el mundo decía que era un alma feliz, inocente, tranquila. Todo el mundo no se podía equivocar.
Realmente era una especie fascinante; cuando sucedían grandes males sólo le provocaban buscar la alegría de debajo de l…