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Maldita.

He presenciado como caían sus imperios, como cientos de caballos de Troya prendían fuego a ese templo ya más que devastado. Como ablandaban su corazón a base de técnicas de boxeo. 
"No hay nada por saquear, 
pero les gusta levantar el polvo de donde un día hubo algo"

La he visto llorar e inundar teatros romanos.
Y vivir sus tragedias bajo agua.
Ahogarse, no poder más.
Hasta la siguiente escena.


Ha dejado las huellas de las palmas de sus manos manchadas con su propia sangre en cientos de paredes torácicas. Con los tristes finales de película ha creado lirios de lágrimas. Ha llevado a rajatabla lo de amar al prójimo, lo de poner la otra mejilla... No se cree mejor que Dios y parece la conciencia más crucificada de todas.
Es el alma atormentada que da vida a miles de cosas, incluso a las más ínfimas. En la infinitud de los lienzos ella encuentra toda la felicidad que puede ser imaginada. En el blanco polar de los folios, océanos de palabras incluso de lenguas muertas. Es reina y señora de todos aquellos que la han apuñalado por la espalda. Tiene un ejército de bestias, de monstruos y pesadillas, de seres del inframundo; y pinta, escribe, canta...
Ella llora, ríe, ama, sufre, duele, sueña, sangra, suspira, muere, vive, existe... Ella es.
Es todo lo que uno sueña con no encontrar en su vida, porque acabaría enamorado de la devastación de su mirada, y es terrorífico saber que no se la puede apresar y obligar a ser feliz, porque es libre en la desdicha que le depara el destino.

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