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Mostrando entradas de enero, 2017

Homo homini lupus II (final alternativo)

Quitarme la ropa mientras miras como cazador contemplado los pasos de su presa. Desnuda, en todos los sentidos, sin vergüenza como nunca, dejar caer el peso de este cadáver aún algo caliente,  tirarme sobre la nieve que se derrite con caricias bajo mi piel,  lame mi espalda mientras me hunde, me abraza, y me susurra “te está apuntando con silenciador”. Espero que el frío me duela tanto en el cuerpo  como me duele el corazón ante tu impasible mirada.
Pero el invierno no es tan certero como tú. Se escucha cortando el viento un silbido rápido.

Desde entonces vistes mi piel como Zeus la corona que tanto le pertenece.
Y sigues siendo mi único dios.

Homo homini lupus.

Ahí estaba la sombra que perseguía, la bestia que había arrasado y herido tanto en nuestro pueblo. Frente a mí tenía, en punto de mira, al animal que había sembrado el miedo en mi tierra, el ser que había cometido crímenes que pesaban en mi pecho. Ante mí se encontraba una vida no merecida a la que daría sepultura para así terminar con el dolor. Pero en realidad, al salir al claro de la luz de la tarde, sólo contemplé la figura de una joven salvaje. Una chica lobo. Bajé con cuidado el cañón de mi arma y atónito me quedé observando; comía, jugaba, peleaba igual que una de esas fieras, pero juraría que era como la escultura de una especie de diosa de la naturaleza. Disfrutaba sintiendo las hojas del otoño punzar su piel pálida, su cuerpo se amoldaba a la curvatura de las rocas, se estiraba igual que un felino, tan atrayente y sensual, tan inalcanzable. Sus largas piernas hacían parecer que flotaba en el aire cuando corría veloz junto a su manada. Guardé su existencia como un secreto incon…