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Atardeceres.

Me sorprendió que volvieras.
Después de todas las guerras mundiales.
De todos los cuerpos arrasados
y de todas las almas que te cobraste.
De absorber mi corazón de manera insaciable.
De romper mi cuerpo por hacerme tu columna.
Me sorprendió, siendo tú tan grande y poderoso, 
que volvieras a levantar tu reino infernal en mí, 
jurando quedarte 
-para irte de nuevo
como bien sabemos los dos-.
Cuando soy pobre aldea devastada,
y te llevaste hace milenios
todas las riquezas que poseía.
Hasta la felicidad la tornaste en pasional desdicha
y como furioso dragón quemaste mi ser
para que nadie más quisiera vivir aquí.

De una capacidad infinita es mi pecho, tuyo.
De una ceguera motivo de brujería mis ojos,
que te han perdonado tanto.

Y sigo sin saber por qué has vuelto a mí.
Mi demonio favorito.


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(2014)

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