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Que seas real.

Eres imposible. No terminas tus besos, ni tus caricias, ni el sexo. No terminas tus relatos, ni tus frases, ni tus despedidas. No terminas nada, no terminas con esto, no terminas conmigo, y de ningún modo lo consigues. 
Quiero que acabes con mi alma, que utilices mi corazón para apagar los cigarrillos, que agarres mi mentón y me mires de la manera más sucia posible. Quiero que me dejes en nada cuando seamos todo. Y sentirme de todo cuando me digas "ya no me queda nada". Acabar agotados, exhaustos, con arañazos y dedos en las llagas. Quiero ser toda la parte perversa de una relación; la oscuridad, el dolor, las lágrimas... Si no me dueles para qué te quiero, si no me odias de vez en cuando, para qué te deseo, si no me echas en cara todas las veces que hemos enredado lengua con lengua y arterias de corazón, para qué quiero compartir mi vida contigo. 
No estoy pidiendo que me machaques y me dejes por los suelos, te estoy pidiendo que seas una persona real; que sientas, que grites, que llores, que seas tú en todo tu máximo esplendor. Que me quemes, aunque sea un poco, cuando te conviertas en fénix. Pero conviértete en fénix.

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