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(Sin título, sin fecha, sin porqué)

Contigo he reinventado lo reinventado, lo que ya estaba inventado y lo que no se puede inventar. Es como un capricho querer hacernos sentir que somos únicos en este planeta repleto de almas y cuerpos sin vida. Querer besarte y desear que sea el mejor beso de todos hasta el próximo por venir. Querer decirte que te amo y que el tiempo se detenga, literalmente, para mirarte a los ojos y disfrutar del silencio de la respuesta. Y aún así nos nace todo tan natural. Es como una necesidad querer dar explicación a algo que no lo tiene; que por qué te quiero, por qué me quieres, por qué nos queremos y por qué el destino nos puso cara a cara en su tablero de ajedrez. Hay tantas cosas conocidas que son totalmente nuevas a tu lado que todo es una incertidumbre; tú eres incertidumbre, yo lo soy, el amor lo es... Pero moriría por vivir atada a este vaivén por una eternidad. Una eternidad de eternidades y de invenciones, y de cosas ya existentes que sólo tienen nuevo significado si a ellas les añado tu nombre y tu imagen.

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